De la apropiación cultural y la danza oriental

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Escribo esta entrada pensando en que ojalá pueda transmitir con claridad todo eso que hay en mi cabeza en este momento, porque es un tema que me ha dado vueltas desde siempre, porque siento que hay que hilar muy fino, pero sobre todo porque no es un tema fácil y hay mucha tela de donde cortar.

Como he mencionado en otras ocasiones, mi amor a primera vista fue la danza de la India que para términos prácticos en este espacio yo la llamo simplemente Danza Hindú, especialmente la danza Odissi que en ese momento no sabía que se llamaba así y además en ese tiempo no había alguien que me pudiera enseñar. Mucha agua ha corrido desde ese entonces, he aprendido de la elegancia, del ser femenino y de la armonía con la Danza Árabe, he retado mi timidez y he bailado como si no hubiera un mañana con toda la alegría del mundo de la mano de Bollywood, me he conectado a la tierra y con el ritmo casi que matemático con el Kathak, he volado y he encontrado la alegría de sentir mis propias alas con las Alas de Isis y los Velos, he encontrado el ritmo, la tradición, la energía y la vitalidad con el ritmo de los tambores, especialmente la Darbuka y he encontrado un aglutinante que me ha llevado a entender que más allá de la danza está el espíritu y la posibilidad de sanar a través de la Medicina Tradicional China.

He recorrido un largo camino, he amado muchas culturas a través de su arte, he intentado plasmar aquí todo lo que significan para mi todos esos mundos lejanos que me llaman desde el corazón, he intentado darles cabida a todos y cada uno de ellos en mi vida diaria y he creado muchas cosas a partir de ello, he fusionado, amalgamado, reconciliado y unido muchas veces todos esos saberes pero sobre todo, y es el punto de todo esto que he dicho, lo he hecho con respeto, lo he hecho desde el conocimiento que tengo, que aun me falta mucho, pero siempre procurando llegar a la fuente, al origen y a la verdadera esencia del saber.

Por todo esto me cuesta hablar desde una perspectiva objetiva de la apropiación cultural, porque para el ojo que no me conoce yo peco de ello porque en mi vida diaria muchos elementos de esas culturas tan lejanas están muy presentes, pero de lo que realmente quería hablar desde hace mucho tiempo es de la forma como en la actualidad y con el afán de vender y lucrarse a toda costa se toma toda una cultura, se empaca y se comercializa despojándola de su esencia, amarrando a las malas los conceptos que más venden para querer brindar algo que es sólo una ilusión.

Estamos en la tierra de la formación de maestras en una fin de semana, de la fusión sin conocimiento de la danza árabe y la danza hindú sin saber siquiera explicar sus diferencias, estamos en la era de las soluciones rápidas y sin esfuerzo que prometen alejar todos nuestros males en una sola sesión de algún tipo de terapia y por supuesto, todo ello en módicas sumas de miles o millones de pesos, claro, de algo hay que vivir y por más altruista y más dado al servicio que uno sea, algo hay que cobrar, pero me asombra y a veces me aterra cómo todo “lo que viene desde tan lejos, lo exótico, lo de oriente” se volvió un negocio que deja en último lugar la coherencia y el espíritu de las culturas desde donde todo ese conocimiento procede.

No voy a decir que todos tenemos que tener un master o especialización en estudios de danza o de x o y cultura pero si creo que lo primordial debe ser el respeto y la sinceridad con los demás para dejar los engaños, creo que todo se debe hacer desde el corazón y con un mínimo conocimiento sobre el tema, saber que todo aquello a lo que nos acercamos en éste ámbito tiene una historia milenaria y también una historia reciente, es importante tener el conocimiento adecuado para poder responder inquietudes, para transmitirlo acertadamente y no sólo tomar todo lo que se nos atraviesa y empacarlo para comercializarlo y vender así algo que no es ni remotamente cercano a lo original.

Claro, hay que innovar, y yo personalmente estoy a favor de las fusiones de diferentes conocimientos, de la creación de nuevas formas de acercarse a la danza e incluso a la sanación pero creo que todo ello debe hacerse desde una base muy sólida, no sólo por figurar o vender sino partiendo de verdad desde el impulso creativo y desde el animo de servir y ayudar a otros, de ser respetuoso con lo que ya existe y llevarlo de la mejor forma posible a todas las personas que se pueda.

En conclusión, creo que hay que formarse y respetar todo lo que nos llegue desde otra cultura lejana, hay que dejar de vender engaños y ser honestos con el camino propio, hay que acudir al talento y la facilidad de aprendizaje pero siempre desde una base sólida y sobre todo hay que empezar a mirar más allá para hacer todo desde las ganas de aportar y llevar el conocimiento real a muchas más personas con total honestidad.

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