No maltrates tu cuerpo en nombre de la danza

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La danza es arte y pasión, es entrega, es dedicarse a un proceso creativo en el cual se involucra el cuerpo como herramienta principal de expresión. Es por todo esto que lo primero que se debe tener en cuenta a la hora de bailar es el respeto por el propio cuerpo, es aprender a conocer los límites que a veces tenemos y no dejar que, bien sean nuestros maestros, compañeros o incluso el entorno que nos rodea, nos lleven a un estado en el cual la danza deja de ser algo hermoso para pasar a ser algo que nos maltrata.

Desafortunadamente he visto muchos casos en los cuales se lleva el cuerpo a límites que no son nada saludables, en los que la competencia prima sobre el verdadero talento y donde se tienen poca consideración por el cuerpo. Quiero aclarar que no tengo nada en contra del entrenamiento constante, de hecho cuidar el cuerpo enternándolo es lo mejor que se puede hacer, pero a veces se cruzan las barreras, se fuerzan los límites y se confunden las cosas y es así como se termina creyendo que por darle más duro al cuerpo se es mejor bailarín, que por vivir todo el tiempo adolorido, lesionado y lastimado se está haciendo más por la danza.

Honestamente creo que un buen bailarín y un buen maestro respetan su cuerpo y el de los demás, saben que la verdadera danza no está en las piruetas o posiciones imposibles del cuerpo y que los límites deben ser respetados. La danza es arte y debe ser un proceso agradable tanto para el que la realiza como para el espectador y por eso mismo, maltratar el cuerpo en nombre de la danza no le hace ningún favor a nadie, darse duro sin un previo entrenamiento consciente tanto de la mente como del cuerpo no beneficia a nadie y por el contrario, desvía el camino de la danza y su verdadera función.

Es por ello que desde este espacio invito a reflexionar sobre el verdadero sentido de la danza, sobre el cuidado de nuestro cuerpo y las formas en que a veces, como bailarines, lo maltratamos consciente o inconscientemente y lo que podemos hacer para que la danza vuelva a ser ese espacio de comunión con los demás y sobre todo de goce.

Gracias por leer y no olviden que este espacio está abierto para conocer sus opiniones.

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